En un cierre de infarto en el Claro Arena, los «Cruzados» vencieron 2-1 a Unión La Calera. Bajo la mano de Daniel Garnero, la UC rompió una sequía de cuatro años y selló su regreso directo a la CONMEBOL Libertadores 2026.
Lo que se proyectaba como un trámite administrativo en la precordillera terminó siendo una oda al sufrimiento y la resiliencia. Universidad Católica se quedó con el subcampeonato y el cupo directo a la fase de grupos del máximo certamen continental, pero para lograrlo, tuvo que sacudirse de un escenario que por momentos pareció catastrófico.
El equipo de Daniel Garnero saltó a la cancha con una mezcla peligrosa de confianza y tensión. Aunque la UC controló la posesión y buscó con centros la portería de Jorge Peña, el juego careció de la profundidad necesaria para romper el cerrojo «cementero».
Esa pasividad pasó la cuenta a los 38 minutos: Ignacio Mesías aprovechó su velocidad para superar a Gary Medel por la banda izquierda y, con un remate cruzado al segundo palo de Vicente Bernedo, instaló el 1-0 que congeló el Claro Arena. El fantasma de quedar fuera de la zona de grupos sobrevoló San Carlos hasta el descanso, con una UC perdida en pelotazos intrascendentes.
En el complemento, el estratega paraguayo volvió a demostrar por qué ha revitalizado al plantel. Garnero ajustó las piezas: Jhojan Valencia tomó las riendas del mediocampo, permitiendo que Medel se asentara en labores de contención y liberando a los creadores.
El giro táctico dio frutos rápidamente gracias a la figura de la tarde, Eduard Bello. El venezolano se activó por las bandas y, a los 54’, envió un centro preciso que Clemente Montes transformó en el empate. Con el envión anímico, la UC asfixió a su rival hasta que a los 69’, el mismo Bello apareció de forma briosa por el centro del área para firmar el 2-1 definitivo.
Con el pitazo final, la Católica no solo celebró los tres puntos, sino el fin de una crisis y el retorno a la élite sudamericana tras cuatro años de ausencia. El proceso de Garnero recibe así su mayor validación: un equipo que parecía frágil hoy celebra un subcampeonato forjado a base de carácter. Tarea cumplida para una UC que, con angustia pero con ideas renovadas, ya mira de reojo el sorteo de la Libertadores 2026.

