El aire en el estadio Sausalito conservaba esa frescura característica de las tardes viñamarinas, pero sobre el césped, la atmósfera pronto se cargó de la electricidad propia de un duelo que se prometía intenso.
Universidad de Chile llegó hasta la Ciudad Jardín con la urgencia de sumar, desplegando un juego que, por momentos, recordó la ambición de los equipos que no se conforman con menos que los tres puntos. Sin embargo, al pitazo final, el marcador inamovible de 0-0 dejó un regusto amargo en los azules: fueron superiores, manejaron los hilos del encuentro, pero se estrellaron contra el muro de la ineficacia y un Everton que supo resistir.
El compromiso no tuvo estudios previos. Apenas el reloj marcaba los 6 minutos, los locales avisaron sus intenciones con un remate cruzado de Alan Medina que obligó a Gabriel Castellón a volar bajo los tres palos para enviar el balón al córner. Fue una advertencia que despertó definitivamente a la visita.
La respuesta de la «U» no tardó en llegar, encendida por un inspirado Lucas Assadi, quien a los 13 minutos se filtró en el área enemiga como un cuchillo, aunque se topó con la figura de Ignacio González, un guardameta que comenzaría a erigirse como el gran protagonista de la jornada. Poco después, a los 18, Javier Altamirano probó los reflejos del meta local con una volea exigente, pero «Nacho» González nuevamente respondió con solvencia, ahogando el grito de gol que ya se preparaba en la tribuna visitante.
Con el correr de los minutos, el dominio de Universidad de Chile se hizo palpable. Martín Lucero se convirtió en una pesadilla constante para la zaga ruletera. A los 25 minutos, un disparo suyo al ángulo pasó lamiendo el poste, dejando en claro que el gol estaba al caer. Más tarde, a los 36, fue Agustín Arce quien probó desde media distancia, enviando un misil que, para mala fortuna azul, se fue desviado por centímetros.
El primer tiempo cerró con un susto para la visita: Aaron Martínez cayó en el área tras un contacto con Castellón, pero el juez invalidó la acción por una posición adelantada que silenció cualquier reclamo local.
Tras el descanso, el ritmo decayó. El partido entró en una fase de forcejeo en la mitad de la cancha. A los 52 minutos, Nicolás Montiel tuvo en su cabeza la apertura del marcador para Everton, pero su remate se perdió afuera. La «U» intentaba, Altamirano buscaba filtrar pases verticales con la precisión de un cirujano, pero las ideas se nublaban en los metros finales.
Incluso hubo espacio para la polémica, cuando tras un tiro libre y un rebote de Castellón, Cristian Palacios conectó al fondo de la red, pero el banderín en alto del juez de línea volvió a sentenciar el fuera de juego.
En el epílogo, a los 85 minutos, Altamirano volvió a probar fortuna con un zurdazo lejano que se marchó a las nubes, resumiendo lo que fue la tarde: un conjunto azul que propuso, que generó y que fue dueño de las mejores intenciones, pero que debió conformarse con un punto que sabe a poco.
Con este resultado, Universidad de Chile alcanza las 14 unidades y se instala en el sexto puesto, mientras que Everton, con 12, se queda en la décima posición. En Sausalito, la «U» no perdió, pero se llevó la convicción de que, ante la falta de gol, el dominio termina siendo solo una estadística estéril.




