En una tarde dramática en el Tierra de Campeones, Universidad de Chile remontó y venció 3-2 a Deportes Iquique. El resultado condenó a los «Dragones Celestes» a la Primera B, mientras que los Azules no lograron alcanzar el cupo al máximo certamen continental.
El Estadio Tierra de Campeones fue el escenario de una verdadera tragedia deportiva. En la última fecha de la Liga de Primera, se citaron dos realidades desesperadas: Universidad de Chile, que buscaba el «Chile 2» a la Libertadores, y Deportes Iquique, que peleaba por su permanencia en la división de honor. El ambiente, con un recinto repleto, prometía una batalla que cumplió con creces en intensidad y nerviosismo.
La ilusión iquiqueña se encendió temprano. El histórico Álvaro Ramos desató la locura local al abrir la cuenta, poniendo a soñar a todo el pueblo nortino con la salvación. Sin embargo, la ventaja fue frágil ante el empuje de los dirigidos por Gustavo Álvarez.
Tras un polémico gol anulado a Lucas Di Yorio por fuera de juego de Leandro Fernández a los 20’, la paridad llegó finalmente a los 30’ gracias a Matías Sepúlveda. La tensión se hizo sentir en el campo con un juego friccionado que dejó amonestados a Salvador Sánchez y Marcos Gómez en el cuadro local antes de irse al descanso.
El complemento fue un carrusel de emociones. Apenas reiniciadas las acciones, Bryan Soto capturó un rebote en el área para poner el 2-1 a favor de Iquique, devolviendo momentáneamente la esperanza de quedarse en Primera. Pero la jerarquía laica apareció de forma fulminante en una ráfaga de cuatro minutos: Maximiliano Guerrero puso el 2-2 a los 51’ y, casi de inmediato, Lucas Di Yorio dio vuelta el marcador para sentenciar el 3-2 definitivo.
De ahí en adelante, Iquique buscó con más corazón que fútbol revertir su destino, pero el reloj y la desesperación fueron sus peores enemigos. Con el pitazo final, se consumó el descenso de los Dragones Celestes, quienes deberán jugar en la Liga de Ascenso durante la temporada 2026.
Pese a la heroica remontada, el festejo en el camarín azul fue inexistente. La victoria no fue suficiente para que Universidad de Chile lograra la clasificación a la CONMEBOL Libertadores, cerrando una temporada de contrastes donde el equipo mostró carácter en la última jornada, pero pagó caro la irregularidad de fechas anteriores.

